La
teoría de la Modificabilidad Cognitiva Estructural (MCE), sustentada por Reuven
Feuerstein, Postula que cualquier individuo es susceptible de mejorar su
capacidad intelectual, aprender y aprender a aprender si se involucra en
experiencias de aprendizaje mediado (EAM). La teoría de la modificabilidad
cognitiva viene a plantear que no hay límite posible en el desarrollo
intelectual si se cuenta con una buena mediación, independientemente de las
carencias del sujeto.
Lo que un alumno es
capaz de alcanzar depende de sus características individuales, pero también, y
sobre todo, del tipo de ayuda pedagógica que se le proporciona. Esta es una
importante coincidencia entre los planteamientos de Feuerstein y Vygotsky. Sin
embargo, este último aclara que es necesario que exista una ZDP (zona de
desarrollo próximo) sobre la cual construir el nuevo aprendizaje, una zona
caracterizada por una serie de conocimientos previos pertinentes que permitan
construir un nuevo aprendizaje significativo.
Si bien es cierto que
la transformación de la práctica pedagógica del docente depende en gran medida
de su capacitación y de su cambio actitudinal, también se deben asegurar
ciertas condiciones materiales mínimas en las escuelas, tales como una
infraestructura adecuada, la presencia de textos y de otros materiales
didácticos.
El objetivo de la
educación debería centrarse en posibilitar el desarrollo de una persona más
flexible, capaz de aprender y aplicar estos aprendizajes frente a nuevas
situaciones. Una persona será más inteligente dependiendo del grado de
flexibilidad que disponga para aplicar las mismas estrategias a nuevas
situaciones, para lo que es requisito la previa interacción mediada.
Este concepto de
aprender a aprender implica enseñar a aprender, enseñar a pensar y para ello
hay que aprender a enseñar, lo que implica un cambio fundamental en los profesores,
trascendiendo a su histórico rol de “pasadores de materia”, o de animadores del
aprendizaje, a mediadores del aprendizaje y la cultura. Pues su función es
ayudar a los estudiantes a expresar sus ideas, pidiéndoles que las
formulen aportando razones y ejemplos. Es una verdadera inversión del papel
tradicional del profesor, al abandonarse cualquier actitud expositiva para
convertirse en un animador del discurso de los alumnos: les invita a considerar
un problema desde otra perspectiva o a construir sus ideas a partir de las
aportaciones de los demás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario